
Cabeza levantada, pelota al piso, vertigo, corazon y pases cortos.
Que tiempos aquellos, tiempos que no van a volver, atajando con el puchito en la mano mientras la pelota estaba lejos, corriendo en calzoncillos de tela de cebolla o en unos hermosos shortes naranjas al estilo de Mitch Bucanoon.

No hay comentarios:
Publicar un comentario